Boletín Informativo, de expresión libre y creativa para padres, niños, familiares y amigos.
Hermosillo, Sonora, México.

 

Soy mamá de dos niños con problemas. Mi primer hijo nació con retraso mental; ahorita mi hijo tiene catorce años, y está en una escuela de educación especial; ya va a salir de esa escuela y está feliz porque va a entrar al CECADE para seguir preparándose. Mi niño sabe leer y escribir (muy chueco y como habla escribe); los números, esos si no le entran para nada. Yo sufrí mucho, al igual que otras madres que tienen hijos con problemas: se sufren rechazos, humillaciones, discriminaciones, etc. Pero Dios me ha dado la fortaleza para seguir adelante. Antes, yo renegaba y me decía: ¿por qué a mí? (como muchas madres nos decimos), y ahora le digo: gracias Dios mío, por estos hijos que me diste; y no hago otra cosa mas que quererlos mucho y apoyarlos en todo lo que ellos puedan hacer.

Mi hija nació bien, pero a los dos meses empezó a convulsionar. Ha estado un tiempo con crisis controladas, pero de un año a la fecha hemos estado batallando con ella por las crisis. Mi hija también va a escuela especial, sabe leer y escribir (tiene muy bonita letra); con los números ahí la lleva. Pero mi niña tiene problemas de que se le olvidan las cosas: si le digo tráeme esto o aquello, ella se pierde. Le gusta jugar más con niñas menores que ella.
¡Estos niños son la bendición de mi casa!

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A continuación el comentario de una enfermedad de mi sobrino.-

Hace aproximadamente unos cuatro días -me encontraba en mi recámara- y de pronto oí que mi hermana me gritaba que mi sobrino se estaba ahogando. Para eso, él había comido minutos antes una empanada; salí corriendo del cuarto y de momento pensé que ya nada podía hacer por él, tal vez por el susto que me di. Pero después me percaté que respiraba, y poco a poco me di cuenta que no era lo que me habían dicho al principio; se me vino al recuerdo las convulsiones que le daban a mi hermano, o sea al papá de mi sobrino. Fue algo impresionante, al verlo como lentamente se iba recuperando de lo que en realidad era una convulsión. Se me hizo eterno ese momento; a veces pensaba que no iba a volver a su estado normal, ¡ y gracias a Dios que si volvió!.

Abraham B.