Boletín Informativo, de expresión libre y creativa para padres, niños, familiares y amigos.
Hermosillo, Sonora, México.
“Extractivismo de la vida”
5 de febrero de 2026
Ana Silvia Figueroa-Duarte

alegoria

El título de la obra alude a un concepto desarrollado por la ecología política feminista que amplía la definición clásica de extractivismo. No se limita a la extracción de minerales o petróleo, sino que describe cómo el sistema económico saquea la energía vital y el tiempo de las personas -especialmente mujeres- para sostener la acumulación de capital.

Bajo esta lógica, el sistema trata los procesos biológicos, afectivos y comunitarios como si fueran materias primas gratuitas. Se asume que la capacidad de las mujeres para cuidar, criar y sostener emocionalmente a otros es un recurso infinito que no requiere inversión ni compensación.

Se considera que la explotación de la naturaleza y la explotación de los cuerpos (especialmente femininizados) siguen la misma lógica colonial: despojo y apropiación.

Cuando las empresas extractivas (mineras, petroleras) llegan a un lugar, no solo dañan el ecosistema, sino que rompen el tejido social. Esto genera un efecto dominó: Sobrecarga de cuidados. La contaminación enferma a la comunidad, y son las mujeres quienes deben dedicar más tiempo a cuidar enfermos, buscar agua limpia o resolver la falta de alimentos, incrementando la precarización y la violencia vivida. Invisibilización. Este esfuerzo extra no se cuenta en el PIB ni en los informes de impacto ambiental, a pesar de ser lo que permite que la vida continúe tras la degradación ecológica.

Este modelo es considerado una extensión del extractivismo de recursos naturales porque ambos se basan en la idea de que hay una “fuente infinita y gratuita” (la naturaleza o el cuerpo de las mujeres) que puede ser explotada sin límites para el crecimiento económico.

En resumen, el “extractivismo de la vida” es el proceso por el cual el capital sobrevive a costa de agotar las bases materiales y afectivas que hacen posible la existencia humana y de la naturaleza.


Qué representa la obra

La obra es una imagen que (simbólicamente) visibiliza como el Estado, el mercado y la comunidad tratan el tiempo de las mujeres (al igual que la naturaleza) como un recurso inagotable y reemplazable que no hace falta pagar.

Es una crítica a la “mística de la entrega”; retrata cómo el sistema de cuidados actual es una estructura de tres componentes que utiliza el afecto como pegamento para asegurar que el tiempo de las mujeres sea consumido sin compensación, convirtiendo el concepto del amor en el techo de cristal más difícil de romper.

La obra muestra que, tras la fachada del amor (las hojas en forma de corazón), hay una estructura de hierro (los relojes y el triángulo) que sostienen el sistema.


Materiales utilizados

Para la elaboración de esta pieza se utilizaron los siguientes materiales: Un panel de madera previamente imprimado con gesso blanco; después fue preparado con medio para acuarela e imprimado con una superficie gruesa para estampar las hojas. Se utilizaron hojas en forma de corazón de diferentes tamaños y etapas de maduración: desde las más jóvenes hasta las más maduras. Posteriormente, se pintó con pintura de acuarela y se agregaron objetos de metal.


Composición y significación

Esta obra presenta una composición simbólica y geométrica sobre una base de madera imprimada.

  • Composición central: Hojas en forma de corazón dispuestas en una formación de triángulo.
  • Vértices: En cada uno de los tres puntos del triángulo se sitúa un reloj de metal.
  • Fondo: Todo el conjunto destaca sobre un fondo naranja vibrante.

La madera imprimada representa la estructura rígida del sistema. Al estar “imprimada”, sugiere que la sociedad ha sido condicionada para que las mujeres acepten este rol. La denuncia es que la injusticia es estructural, no natural.

La disposición de las hojas con forma de corazón indica colectividad, no es un solo corazón; son varias hojas impresas, lo que implica multiplicidad y sostén: las hojas más antiguas sostienen a las más jóvenes. Al estar en formación de triángulo, sugiere un escudo, mostrando que la unión de las mujeres es lo que protege su tiempo frente a la presión de los relojes.

La obra utiliza la imagen visual de los relojes como una estructura que encierra. El tiempo (los relojes) se gasta, pero no se traduce en capital o seguridad para la mujer. Los relojes de los vértices ya no son tiempo, sino una maquinaria que tritura la vida de las mujeres. No son las horas, son el Estado, el mercado, y la comunidad que están consumiendo la vida de las mujeres. Reconoce que se ha dado algo de valor incalculable (la vida misma) a una sociedad que no lo agradece. Al estar los relojes en los vértices, el mensaje es: “Si estas tres instituciones no sostienen el triángulo, el peso recae solo sobre el corazón (la mujer).

Indica que el tiempo de los demás (la productividad del mercado, la estabilidad del Estado) solo es posible porque una mujer está “sosteniendo” esa realidad con su propia vida. Es una imagen visual que muestra el tiempo de la mujer como un recurso que otros han consumido. Por lo tanto, es una demanda de corresponsabilidad.

El fondo naranja, al ser un color intenso y vibrante, puede interpretarse como el fuego de la energía vital que se consume dentro de esa estructura. Es el esfuerzo físico y mental que no se ve, pero que sostiene la base de la sociedad (el triángulo). Al ser un fondo uniforme, también sugiere la falta de horizontes o de otras opciones de vida fuera de esa labor. Representa la urgencia de que el cuidado salga del ámbito privado (la casa) y pase al espacio público (la calle/la política).

Cuestiona cómo las estructuras de poder y el género moldean nuestra experiencia del tiempo y el afecto. Denuncia que el trabajo es gratuito pero esencial para todos, y llama a las mujeres a ser el soporte mutuo de su propia transformación. Es una invitación a las mujeres a unirse para detener la maquinaria de explotación y exigir que el tiempo de cuidado sea una responsabilidad colectiva.

No obstante, es necesario el despertar de la conciencia de las mujeres para que en lugar de ser ellas mismas perpetradoras de violencia contra sus congéneres se unan y exijan que el sistema deje de explotarlas.

Es lo que se ha llamado la “trampa invisible”, al no reconocer que las mujeres también pueden ejercer violencia, se crea una imagen de “mujer ejemplar” o víctima pasiva que termina siendo funcional al mismo sistema que se intenta combatir. De tal manera que al no visibilizar cómo las mujeres replican conductas agresivas o de dominación, permite que esos viejos estereotipos de rivalidad sigan operando.

Así, al definir la violencia como algo que “el hombre hace a la mujer”, se deja un vacío legal y social donde las mujeres que ejercen poder de forma abusiva no rinden cuentas. Esto perpetúa estructuras de mando tóxicas que replican el modelo del “macho” pero con rostro femenino.

Mantener el foco exclusivamente en la violencia del hombre ayuda a ignorar la violencia sistémica que las mujeres de la élite en el poder ejercen sobre aquellas que no son poseedoras de sus privilegios (migrantes, trabajadoras del hogar, empleadas, reclusas, personal de servicio, asistentas, indígenas, etc.)

Así mismo, la violencia simbólica o silenciosa que mujeres aún sin tener privilegios, pero solo por poseer una pequeña cuota de poder; o bien, ser más jóvenes, maltratan a otras. Replicando así los valores patriarcales del mercado: el desprecio, la indiferencia y rechazo hacia las mujeres que consideran “inferiores” o a las de mayor edad. Actuando como agente del mismo sistema que las oprime a ambas.

Para finalizar, se busca que esta obra funcione como una herramienta de reflexión sobre la vida cotidiana y las condiciones materiales de las mujeres: que su trabajo deje de ser “invisible” y se convierta en un derecho humano reconocido, valorado y remunerado.

Pero antes, deben de ser conscientes del daño que también ellas pueden estar ejerciendo sobre otras: con su indiferencia, negligencia y desprecio; sean estas mujeres subordinadas, de una clase económica inferior, o de mayor edad.



Palabras clave: Extractivismo de la vida; corresponsabilidad, sororidad, justicia social contemporánea.



Lecturas recomendadas:

  1. http://boletincontactando.com/blog/diario-de-agosto.htm
  2. http://boletincontactando.com/blog/por-que-es-tan-importante-la-sororidad-para-las-mujeres.htm